En la vida NOMADAWANA, siempre buscamos esa conexión pura y sin filtros con el planeta. En el norte de Perú, el sueño es uno: nadar con las majestuosas tortugas marinas.

Habíamos intentado varias veces avistarlas por nuestra cuenta, pero la inmensidad del Pacífico nos obligó a rendirnos al método local. El encuentro se organiza cerca de los muelles de pueblos como Máncora o Los Órganos.
🎬 La Realidad de la Experiencia
Al subir al pequeño bote, entendimos la realidad del «ecoturismo» en la zona. Como bien dice el dicho local, la práctica es «básica».
Se usa un cebo para atraer a las tortugas justo al lado del bote, lo suficiente para que la foto o el video parezca que estás en un rincón secreto, «alejado del mundo real». Esta es la verdad incómoda de muchos encuentros de vida salvaje: a veces el factor humano interviene y la experiencia no es tan salvaje como uno espera.
Sin embargo, cuando estás ahí, con el chaleco salvavidas puesto y el mar bullendo a tu alrededor, la sensación es sobrecogedora.

💖 La Magia Inevitable
Aunque sepamos que el cebo las atrae, la majestuosidad de estas criaturas es innegable.
Verlas moverse con gracia y sabiduría, ignorando el metal y el bullicio humano, te recuerda la belleza indomable de la naturaleza. Sus movimientos lentos, su mirada ancestral… es un regalo para nuestra familia viajera.
El Norte de Perú es un destino vibrante, y este nado es una experiencia agridulce. Nos llevamos el recuerdo de su nobleza, la adrenalina del momento y, como siempre, la lección de que en el viaje hay que aceptar la realidad con sus luces y sus sombras.
Una aventura más de NOMADAWANA que nos enseña a valorar la conexión, incluso cuando está mediada por la intervención humana.
video completo aqui 👉🏻 https://youtu.be/hb6dTnM4UWE?si=ey9uaS57M1iWjVUG